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miércoles, 30 de agosto de 2017







CIUDADES Y CAMBIO CLIMÁTICO
18 de julio de 2017 por: Martha Castillo

Con el 80% de su población viviendo en ciudades,  América Latina es una región fundamentalmente urbana. De hecho, entre las 20 ciudades del mundo con más de 10 millones de habitantes, cuatro son latinoamericanas, y de las 414 ciudades con más de un millón de habitantes, 55 pertenecen a región.

De otro lado,  el 55% del PIB regional se genera en las ciudades y se espera que un 80% del crecimiento futuro se origine en los centros urbanos. Paralelamente a este crecimiento, persisten problemas de pobreza y desigualdad que se verán potencialmente acentuados por los impactos del cambio climático.

Más de cuarenta años después de la primera Cumbre de la Tierra (Estocolmo, 1972), se hacen evidentes los avances en la conciencia de las relaciones entre las ciudades y el medio ambiente. Muchas ciudades cuentan con prometedoras iniciativas en temas como conservación de áreas ambientales estratégicas, reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), recuperación de ríos y mejoras en la calidad del aire, entre muchos otros. Pero a pesar de estos avances, uno de los principales retos que actualmente enfrentan las ciudades es el relacionado con el cambio climático, tanto desde el ámbito de mitigación como de adaptación.

De acuerdo con el IPCC, inevitablemente al menos en la primera parte del siglo se presentarán aumentos en la temperatura, lo cual,  según informe de CEPAL, para América Latina se traduce en que el cambio climático es uno de los riesgos más relevantes que se enfrenta, junto con sostenibilidad del boom de crecimiento económico los últimos años basado en el  uso intensivo de los recursos naturales, un estilo de crecimiento con altas demandas en insumos, energía, materias primas y alimentos, aunado al riesgo social asociado a que una parte significativa de la población se encuentra marginalmente encima de la línea de pobreza.  Estos riesgos suponen un  contexto en el cual cualquier shock económico o climático puede llevar de regreso a la población a la situación de pobreza inicial y, en consecuencia, un potencial retroceso en el desarrollo alcanzado por la región. 

De acuerdo a un informe de CEPAL, América Latina deberá, durante la primera parte de este siglo, enfrentar diversos riesgos en donde destacan:

En primer lugar, la sostenibilidad de un boom de crecimiento económico apoyado en un uso intensivo de los recursos naturales.

En segundo lugar, existe el riesgo de un estilo de crecimiento con demandas crecientes de insumos, energía, materias primas y alimentos; ello limita y dificulta el tránsito de economías de ingreso medio como la  mayoría de América Latina al nivel de ingreso alto.

En tercer lugar, existe el riesgo social como consecuencia de que una parte significativa de la población se ubica en menos de 1.8  ingresos por arriba de la línea de pobreza; de este modo, cualquier shock económico o climático (eventos extremos) puede regresar a las condiciones de pobreza iniciales a una parte significativa de la población. 
En cuarto lugar, existe el riesgo del cambio climático.  La evidencia disponible sugiere que, por lo menos para la primera parte de este siglo, es inevitable un aumento de la temperatura.
En este sentido, resulta fundamental desarrollar estrategias y acciones concretas que enfrenten eficientemente los impactos del cambio climático en América Latina.

Las ciudades presentan muchos de los mismos obstáculos encontrados a nivel nacional: presupuestos limitados, rating de financiamiento bajo, procedimientos administrativos complejos, y por consiguiente altos costos de transacción y largos plazos de entrega, y en algunos casos falta de transparencia y credibilidad de las instituciones relevantes.
En algunos los retos son más exclusivos al nivel municipal, como por ejemplo, superposición de jurisdicciones, falta de conocimiento sobre financiamiento climático, falta de calificación crediticia y limitaciones de presupuesto, los enfoques de mercado no suelen considerar las acciones de mitigación sectorial, complejidad de los procedimientos administrativos y mandatos políticos muy cortos.

Otra característica de la mayor parte de las ciudades es la ausencia de reglamentación en el proceso de expansión de las zonas urbanas, lo que permite que grupos poblaciones más pobres se localicen en zonas de riesgo alto, como llanuras aluviales y laderas propensas a deslizamientos.  Además, la falta de control de esta urbanización descontrolada significó que dichas zonas carecieran de infraestructura de servicios públicos, acrecentando los riesgos a la salud para los residentes, ya de por sí en condición de vulnerabilidad en razón de su situación socioeconómica.


En este contexto, las instituciones multilaterales y regionales están llamadas a desempeñar un importante rol de fortalecimiento de capacidades nacionales y locales a través del apoyo financiero y técnico que prestan a los países, además de facilitar los procesos de aprendizaje a partir de las experiencias y lecciones aprendidas de otros países, la cual busca sumarse a los esfuerzos de la región para migrar a economías bajas en carbono y resilentes al cambio climático,  propiciando el desarrollo sostenible a nivel urbano en este caso, además de la integración de la región latinoamericana.



LOS PÁRAMOS COLOMBIANOS PODRÍAN DESAPARECER COMO CONSECUENCIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Qué son los páramos?
A grandes rasgos, el páramo es un ecosistema tropical de montaña que se desarrolla por encima del área del bosque y tiene su límite en las nieves perpetuas. En los Andes, los páramos se encuentran desde la cordillera de Mérida (Venezuela), atravesando las cadenas montañosas de Colombia y Ecuador, hasta la depresión de Huancabamba (Perú).
No obstante, sus peculiares y diferentes características han llevado a muchas definiciones y clasificaciones sobre este singular ecosistema. Esto también se basa en criterios diversos, como el tipo de vegetación, los elementos climáticos, las variables de latitud, altitud, humedad, su estado de conservación, su ocupación, entre otros. Su alta heterogeneidad ambiental y sociocultural hace que la caracterización del páramo sea un tema en permanente discusión.

Algunos estudios plantean que la conformación actual del páramo puede tener influencia de la ocupación y de las actividades humanas, y existen investigaciones acerca del papel del uso del fuego en este proceso. Actualmente se investiga sobre dónde está el límite original del bosque y cuál es el grado de conservación que debe tener un páramo para que pueda seguir denominándose como tal.

Pero más allá de los debates científicos y desacuerdos, el páramo ha sido reconocido por sus importantes funciones ecológicas y por los servicios ambientales que brinda. La regulación del ciclo hidrológico, el almacenamiento de carbono atmosférico, y su posición como corredor biológico para diversas especies de flora y fauna, lo convierten en un ecosistema vital para la región andina.

Además, los páramos son el hogar de numerosas comunidades indígenas y campesinas de herencia ancestral, y quienes son claves en la conservación de estos territorios.




  El páramo brinda importantes servicios ambientales, gracias a sus características ecológicas especiales. No obstante, ciertas acciones humanas están limitando sus capacidades y las posibilidades de aprovecharlas sustentablemente.


La regulación hídrica y el almacenamiento de carbono atmosférico
Dos servicios ambientales fundamentales que el páramo presta tanto a sus pobladores como a la sociedad en general, son la continua provisión de agua en cantidad y calidad, y el almacenamiento de carbono atmosférico, que ayuda a controlar el calentamiento global. Ambos tienen que ver con el comportamiento de un elemento poco conocido y subvalorado: el suelo.

El suelo del páramo
El suelo más común en páramos es de origen volcánico y se conoce técnicamente como andosol, término japonés que significa "tierra negra". Este color negro viene del alto contenido de materia orgánica que, por las bajas temperaturas, no se descompone rápidamente. Además, el aluminio de la ceniza volcánica y la materia orgánica se combinan para formar vesículas muy resistentes a la descomposición por la edafofauna (o fauna del suelo).

Estos complejos se llenan de agua, siendo ésta retenida por un periodo relativamente largo y liberada lenta y constantemente. Así, el páramo no debe considerarse un productor de agua, sino un recogedor de ella y un regulador de su flujo. El agua proviene de la lluvia, la neblina y los deshielos.

Gracias al proceso de retención de materia orgánica (el 50% es carbono), los suelos parameros son almacenes de carbono. Si bien la masa vegetal del páramo también es un sumidero de este elemento, no lo es en la misma medida de los ecosistemas boscosos más bajos. Sin embargo, al contrario de lo que sucede con las tierras bajas, estos suelos tienen una elevada concentración de materia orgánica y, además, son muy profundos (hasta 3 metros). Por ello, la cantidad total de carbono almacenada por hectárea de páramo puede ser mayor a la de una en la selva tropical.

Así mismo, la diversidad de especies y de paisajes se puede considerar como un servicio ambiental, tomando en cuenta el uso tradicional y moderno de especies de flora y fauna y el atractivo turísticos de los parajes parameros. Hay muchos ejemplos de comunidades campesinas que aprovechan decenas de especies típicas del páramo para consumo, medicina, artesanías o herramientas.

La riqueza biológica que alberga el páramo es única, pues la mayor parte de sus especies han desarrollado complejas adaptaciones para poder vivir bajo las condiciones climáticas extremas de este ecosistema. Mecanismos para retener el agua, protegerse del viento y mantener una temperatura adecuada, hacen posible la existencia de la vida en las elevadas alturas donde se ubican los páramos.



La variedad de plantas y animales presentes en el páramo deriva de la alta diversidad de hábitats allí desarrollados, como las lagunas altoandinas, las turberas y los pantanos. Pero además de su importancia como hogar directo de miles de seres vivos, el páramo funciona como corredor biológico para muchas otras especies, específicamente aves y mamíferos, las cuales acuden al páramo para alimentarse o lo utilizan como área de transición hacia otras zonas de vida.

 

Es por esto que El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta nuestro planeta. Desde la revolución industrial hasta hoy, la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas), que se usan para producir energía, libera gases de efecto invernadero (CO2) a la atmósfera, aumentando la temperatura de la Tierra y provocando una  distorsión en el sistema climático global.  La humanidad se encuentra ante una encrucijada histórica. Los científicos advierten que si la temperatura global supera los 2°C las consecuencias serán catastróficas. Si cruzamos este umbral, los impactos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales perjudicarán seriamente a todas las regiones del mundo.


Derretimiento de los glaciares y otras masas de hielos permanentes en todo el planeta (situación que pone en riesgo las más importantes reservas de agua dulce del mundo y que causará la crecida del nivel del mar)

Dentro de las consecuencias e impactos están  el Incremento de olas de calor, inundaciones y sequías,  Expansión de enfermedades,  Colapso de numerosos ecosistemas como los páramos, que cumplen una función vital para la regulación del ciclo del agua.

Los páramos son cruciales para la regulación hídrica en Colombia, pero ahora, además de estar amenazados por actividades extensivas como la ganadería, la agricultura y la minería, se suma a este escenario la amenaza global del cambio climático, sobre el apenas comienzan a estudiarse sus efectos y medidas de mitigación y adaptación en estos ecosistemas.

Los páramos cobran importancia para su conservación, no solo por su gran papel como reguladores hídricos, sino también por su función como reservorios de carbono, que de ser degradados, serían una fuente potencialmente peligrosa de emisión de CO2 a la atmósfera. Colombia solo aporta el 0’3 por ciento del total de emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) a nivel mundial. Pese a ello, es un país altamente vulnerable a nivel ambiental, económico y social, a las perturbaciones del sistema climático global.

Entre los impactos en el territorio colombiano se prevé la desaparición de los seis nevados existentes: Ruiz, Santa Isabel, Tolima, Huila, Sierra Nevada de El Cocuy y Sierra Nevada de Santa Marta; ya que, desde las últimas décadas, presentan un derretimiento constante y muy marcado. También se verá afectado el 75% de los páramos; ecosistemas considerados muy frágiles y uno de los más vulnerables a los efectos del cambio climático; los daños causados serían irreversibles.

La disminución de estos ecosistemas en el territorio nacional, está dada, principalmente, por la introducción a gran escala de ganado y el establecimiento de cultivos de papa o amapola. Esto genera pérdidas de materia orgánica, estructura de los suelos, retención de agua, y alteración de ciclos biogeoquímicos. Por otro lado, el aumento de la temperatura asociada al cambio climático global, afecta a las especies de fauna y flora que ya están adaptadas a las condiciones de temperatura y humedad particulares que ofrece el páramo.
Con el tiempo, todo el ecosistema tendrá una migración vertical, buscando las condiciones necesarias para adaptarse y sobrevivir. Con esto, una disminución de la diversidad biológica será inminente, pues la adaptación de las especies al cambio climático dependerá no sólo de su variabilidad genética, sino de su capacidad de migración y dispersión hacia sitios más altos de la montaña.

El 88% de los páramos colombianos no se encuentran dentro de las áreas protegidas del sistema de Parques Nacionales. No se cuenta con una normatividad vinculante que los proteja; un ejemplo de ello son las licencias ambientales que se otorgan para explotaciones mineras en estos ecosistemas. Sin normas claras y con el marcado debilitamiento institucional, no es posible, en la actualidad, crear un mecanismo de incentivos para conservar los páramos.
  
Por esto, es necesaria una normatividad internacional, asociada a la mitigación del cambio climático, a la que el gobierno colombiano se deba acoger, pues las acciones del país para evitar la destrucción de estos ecosistemas de alta montaña, hasta el momento, no han sido significativas.


 Videos Relacionados


  












Bajo el contexto de la lectura y los vídeos

1. Determine la relación existente entre los paramos y el Océano, 
2. Investigue el estado actual en cuanto a regulación y normatividad sobre el tema de paramos y minería , indique su opinión respecto a esta.
3.Platee una solución que mitigue los impacto generados por las actividades del hombre que han llevado a que el cambio climático este creciendo a pasos agigantados.. Sustente sus planteamientos desde su praxis profesional

Recuerde el Blog estará disponible hasta el día 2 de Septiembre 12:00 pm. El estudiante deberá hacer dos entradas. Comentarios después de la hora y fecha establecidos no serán tenidos en cuenta 






lunes, 21 de agosto de 2017

CALENTAMIENTO GLOBAL LAS DOS CARAS DEL EFECTO INVERNADERO


Dentro de la evolución del hombre,  el clima ha ocupado un nivel protagónico en su desarrollo.  La vida en el planeta fue posible entre muchos otros factores, gracias a los gases conocidos hoy como "de efecto invernadero". Estos gases son los encargados de retener el calor que deposita el sol sobre la Tierra. Sin embargo estos gases tan útiles para el desarrollo de la vida en la tierra hoy se han vuelto en contra de ella 






De acuerdo a la lectura del libro Calentamiento Global las dos caras del efecto invernadero y la película Documental sobre cambio Climático

1. Realice una descripción de la evolución del Calentamiento Global en la tierra. 

2. Describa las principales causa propuestas en el libro

3.  Describa en sus palabras y según la lectura cuales son los nuevos cambios Climáticos

4.Por que es considerada la energía nuclear un arma de doble filo

5.. Que interrelación existe entre el cambio Climático  con el tema de los océanos,  así mismo emita su opinión y posibles soluciones al tema  


Recuerde son dos entradas por estudiante y el blog estará disponible para comentarios el día sábado 26  de Agosto  12:00 pm 
Comentarios recibidos después de esa hora no serán tenidos en cuenta 

domingo, 13 de agosto de 2017




¿Por qué un polo se está derritiendo mientras el otro cada vez tiene más hielo?



¿Por qué un polo se está derritiendo mientras el otro cada vez tiene más hielo?


 La extensión del hielo en ambos polos está rompiendo récords. Aunque por motivos distintos. Mientras el Ártico está perdiendo hielo a marchas forzadas, en la Antártida la extensión de hielo se ha mantenido (o incluso está creciendo) en los últimos años. Desde los años setenta, la extensión del hielo antártico ha permanecido sorprendentemente estable. Sobre todo, si tenemos en cuenta el incremento de temperaturas que hemos observado durante los últimos cuarenta años.

Los científicos llevan décadas proponiendo numerosas teorías para explicar este fenómeno. Se ha especulado sobre el papel del agujero de la capa de ozono, sobre las posibles diferencias en el nivel de salinidad del mar y sobre el fortalecimiento progresivo de los vientos antárticos. Pero ninguna teoría daba en el clavo. Estaba claro que algo estaba protegiendo el hielo, pero no sabíamos qué. Hasta ahora porque un nuevo estudio de la NASA cree haber encontrado una respuesta.


Dos lugares tan parecidos y tan distintos

Differences


Un equipo de la NASA, la NOAA y algunas universidades ha identificado dos factores geológicos de la Antártida y del océano antártico que explican este extraño comportamiento del hielo en el Polo Sur. Son la topografía de la Antártida y la profundidad del océano que la rodea. Estos dos factores son críticos para entender cómo los vientos y las corrientes marinas ayudan a la formación y evolución del hielo antártico.
"Nuestro estudio aporta evidencias bastante fuertes de que el comportamiento del hielo en el océano Antártico es completamente consistente con las características geofísicas encontradas en la región polar sur. Características que difieren completamente de las que presenta el Ártico", explica Son Nghiem investigador del Jet Propulsion Laboratory de Pasadena y director del equipo.

En busca de los hielos del sur
La variación entre la extensión máxima del hielo (en septiembre) y la extensión mínima (en febrero) lleva siendo la misma desde que empezamos a medirla: un 17%. Esta estabilidad ha supuesto todo un reto para los científicos. Para superarlo, Nghiem y su equipo decidieron cambiar de enfoque. Han analizado todos los datos que recopiló el satélite QuickScatde la NASA entre 1999 y 2009. Gracias a ello han podido categorizar los distintos tipos de hielo e identificar patrones en los movimientos este.

Lo que han encontrado es realmente fascinante. Normalmente pensamos que el mar se va congelando de forma concéntrica desde el polo hacia el exterior: como si fueran capas de una cebolla. De esta forma, el hielo viejo queda protegido por el hielo joven que le sirve de coraza. Así crece y decrece el hielo en el ártico; en cambio, no es esto lo que pasa en el océano antártico.

Los nuevos análisis muestran que, por la geofísica de la Antártida y a diferencia de lo que ocurre en el norte, las corrientes y los vientos empujan al hielo más viejo, compacto y resistente lejos de la costa. De esta forma, crean una especie de capa protectora que permite al hielo más joven desarrollarse lejos de las zonas más cálidas del océano. Por eso, la extensión del hielo es mucho más estable: esta capa de hielo viejo (de entre 100 y 1000 kilómetros) aísla y protege al hielo más joven del calentamiento global.

De esta forma, y de confirmarse, acabamos de descubrir uno de los mayores misterios del Polo Sur. Pero no se preocupen, aun quedan muchos por resolver.





LA ANTÁRTIDA



La Antártida o Antártica, considerada como «el último desafío», es probablemente el lugar más remoto del planeta y uno de los destinos turísticos más extraños pero más fascinantes que existen. Este continente, ubicado al sur de la latitud 60° S y que rodea por completo el Polo Sur, es una tierra de extremos: es el continente más seco y frío de la Tierra, además de tener la altitud promedio más alta.
Casi sin intervención humana, las tierras congeladas antárticas entregan escenarios que detienen la respiración de los pocos científicos y turistas que logran conocerla. No más de un millar de personas habitan en la Antártida en bases de investigación, pero el continente disfruta de grandes colonias de animales que pueblan sus parajes. Llegar a la Antártida es una aventura en sí misma, cruzando las fieras aguas que la separan del resto de la humanidad y que explican su existencia como un continente virgen
La Antártida es el cuarto continente más grande, después de Asia, América y África, con 14 000 000 km². Su forma es aproximadamente circular y se ubica casi completamente al sur del Círculo Polar Antártico. Su extremo norte en la Península Antártica se encuentra a sólo 1000 km de Sudamérica, mientras que las distancias de las costas más cercanas respecto a África son de 3800 km, de Tasmania2530 km y de Nueva Zelanda 2200 km.

Se divide usualmente en Antártida Occidental o Menor, más pequeña, y Antártida Oriental o Mayor, el resto del continente. Ambas zonas están cubiertas por una densa capa de hielo que se presume puede haber erosionado al continente de tal forma que la tierra se encuentro por debajo del nivel del mar. Entre las dos zonas se encuentran los llamados Montes Transantárticos y en la zona occidental se encuentran otras zonas montañosas como los Montes Ellsworth (donde se encuentra el monte Vinson, el más alto del continente) y los Antartandes, una continuación austral de los Andes y que permite la formación de la Península Antártica (llamada Tierra de San Martín o Tierra de O'Higgins por argentinos y chilenos, respectivamente). En la zona oriental se encuentra una gran planicie en altitud (casi totalmente sobre los 2000 msnm) conocida como Meseta Polar, y en donde se encuentra el Polo Sur y el Polo de Inaccesibilidad.
Aunque no existen ríos y sólo algunos arroyos son visibles durante el verano en la Península, se han descubiertos diversos cauces congelados como gigantescos glaciares (los más grandes de la Tierra), los que discurren casi radialmente desde el centro del continente hacia las costas en donde estos glaciares o forman barreras de hielo y icebergs. Bajo la cubierta de "hielos eternos" se han encontrado varios lagos subglaciales como el Vostok.


El clima antártico es probablemente el más extremo de todo el mundo, lo cual explica en gran parte el porqué de la ausencia natural de vida humana. Casi toda la superficie está cubierta por el clima polar, donde la temperatura promedio del mes más cálido no supera los 0 °C. Sólo en zonas costeras de la Península Antártica e islas subantárticas se pueden encontrar temperaturas un poco sobre los 0 °C. La temperatura media de esta región es de -17 °C y la más baja se registró en la estación antártica rusa de Vostok, el 21 de julio de 1983, cuando el termómetro marcó -89,3 °C, la menor temperatura registrada en la superficie de la Tierra. La radiación solar es bajísima y gran parte de ésta se refleja por los hielos que cubren la tierra.
Una singularidad antártica es que se trata del continente más seco del mundo. Aproximadamente el 90% de su territorio se trata de un desierto nival frío, con escasa presencia de vida y una gran sequedad del aire, que llega incluso a superar la de los desiertos cálidos. Esto es debido a las bajísimas temperaturas que solidifican imediatamente el agua en la atmósfera. Los vientos son fortísimos, llegando a superar los 200 km/h y son comunes las ventiscas y tormentas. En la Antártida también se han registrado los vientos más intensos de la superficie terrestre: 327 km/h, en julio de 1972, en la estación científica francesa Dumont d'Urville.
Otros fenómenos especiales de la Antártida son los espejismos producto del reflejo del hielo, las auroras australes y las antelias (halos sobre los astros productos de los cristales de hielo atmosféricos). La duración del día y la noche también son particulares: durante el verano austral (enero), los días en la Antártida tienen luz casi las 24 h del día, y a medianoche el Sol "baja" hasta la línea del horizonte para luego volver a "subir" en un movimiento sinusoidal aparente. Por el contrario, durante el extenso invierno los días permanecen en una prolongada penumbra. En el polo sur geográfico el día dura 6 meses y la noche los otros 6 meses.
En la Antártida no hay un gobierno que actúe ni leyes que definan con claridad qué hacer y qué no hacer desde una perspectiva de persona. El Tratado Antártico y una serie de acuerdos posteriores han definido a la Antártida como un santuario natural donde sólo se permiten actividades pacíficas destinadas principalmente a la investigación científica. Esto, por ejemplo, ha impedido el ingreso de armas o la explotación minera. La ausencia de un gobierno no impide que no haya un sistema de protección: pueden aplicarse las legislaciones nacionales del país de origen o destino de su expedición o de uno de los países reclamantes. Romper una norma de protección medioambiental puede implicar altísimas multas.
El medioambiente de la Antártida es muy frágil, por lo que se debe evitar a toda costa la contaminación. Las expediciones tienen que remover todo tipo de desechos que han producido. Sólo las bases permanentes tienen sistemas de desechos y tratamiento de aguas, por lo que en cualquier otro caso dependerá de usted evitar la contaminación. Un problema recurrente es la introducción de especies foráneas al frágil medioambiente antártico. Muchas empresas de turismo obligan a sus pasajeros a limpiar sus botas después de visitar un lugar para evitar trasladar semillas u otro tipo de elemento desde un punto a otro. Las vestimentas deben ser revisadas para evitar llevar algún tipo de material animal o vegetal y que pueda dañar el ecosistema.


La Antártida también se derrite
Desde que en 1979 los primeros satélites artificiales pusieran sus ojos en ella, la Antártida nunca fue tan grande. Según la NASA, en diciembre de 2013, el hielo marino que rodea el continente antártico alcanzó su mayor extensión. Sin embargo, también nunca como ahora, se está derritiendo a un ritmo tan acelerado. Por primera vez desde el fin de la última glaciación, la Antártida pierde más hielo del que gana. De nuevo, ya sea en forma de cambio climático o deterioro de la capa de ozono, la acción humana está detrás.

La ciencia tiene tan claro que el Ártico se deshiela como que la Tierra gira alrededor del Sol. Con la Antártida no existe el mismo consenso científico. Por cada estudio sobre un glaciar que se resquebraja, hay otro que destaca la acumulación de nueva nieve en la meseta antártica. Y es que todo en la Antártida es grande, también el debate científico. Con una extensión casi 28 veces la de España, la Antártida acumula entre el 80% y el 90% del agua dulce que hay en el planeta. La altura media de la capa de hielo es de unos 2.500 metros, aunque hay zonas de casi 5.000. Si se derritiera de repente, el nivel del mar ascendería decenas de metros.
Pero la Antártida no es tan uniforme e inmutable como puede parecer en la distancia. El cambio climático y el deterioro de la capa de ozono están afectando de forma diferente a unas zonas y otras del continente. Mientras en lugares de la costa oeste, los glaciares que mueren en el Mar de Amundsen están adelgazando, en el este, el hielo avanza y se eleva. A comienzos de siglo, el balance neto entre pérdidas y ganancias tendía a ser cero, pero en el último lustro el equilibrio se está rompiendo a favor del deshielo en zonas hasta ahora estables.

"Los cambios en la elevación aquí están siendo muy repentinos", dice la investigadora de la Universidad de Bristol, Alba Martín-Español. Empeñada en estudiar la dinámica de la capa de hielo antártica, Martín-Español y sus colegas de la universidad británica han encontrado un nuevo lugar por donde el hielo se está derritiendo. Al sur de la península antártica, una especie de apéndice que rompe la línea circular del continente, una decena de glaciares están de retirada a lo largo de 750 kilómetros de costa. Aunque la zona se encuentra en la parte occidental de la Antártida, "era una de las más estables", añade la científica española.
Con los datos de altimetría ofrecidos por una sucesión de satélites desde comienzos de siglo, los investigadores pudieron comprobar que la elevación de los hielos de esta zona se mantuvo estable hasta 2009, pero desde entonces no ha dejado de reducirse. Según publican enScience esta semana, la región pierde unos 60 kilómetros cúbicos de hielo al año. En agua líquida, serían unos 60 billones de litros. Hay glaciares que se han retirado hasta 30 metros en la última década.

"Estos cambios no se deben a un aumento en las temperaturas, sino a una alteración en la dinámica de los glaciares", aclara Martín-Español. Aquí, el impacto del calentamiento global aunque real es indirecto. No se trata de que la zona sufra una repentina subida de la temperatura, sino del azote del océano. Buena parte del área analizada, frente al Mar de Bellingshausen, se encuentra debajo del nivel del mar, retirado por la presión de los glaciares. Sin embargo, "los vientos circumpolares se están acelerando, elevando las corrientes submarinas más cálidas", recuerda la investigadora española. Esta agua más caliente está derritiendo los glaciares por abajo.
La pérdida de hielo es enorme, unos 60.000 millones de toneladas al año desde 2010. Pero aún está lejos de los 110.000 millones anuales que pierden los glaciares del Mar de Amundsen. Si se les restan las alrededor de 70 gigatoneladas que gana la zona occidental de la Antártida, el balance es de una pérdida neta de hielo. Y eso que no hay datos globales de todo el continente, objetivo en el que está enfrascada Martín-Español y otros científicos con el proyecto RATES

Las cifras aún están lejos del deshielo en el Ártico donde, solo Groenlandia está perdiendo 243.000 millones de toneladas. Pero lo que más preocupa a los científicos no es la cantidad, sino la tendencia acelerada de los últimos años. Es como si se hubiera alcanzado un punto crítico en el que el sistema antártico no aguantara más y se hubiera desestabilizado.
El panorama aún podría ser peor. Aunque no está del todo claro porqué la parte occidental de la Antártida, la mayor de las dos, sigue acumulando hielo nuevo. La misma circulación oceánica que debilita los glaciares del oeste, parece proteger a los del este. En su circulación de oeste a este, las aguas cálidas se enfrían y vuelven a estratos inferiores del océano.
Pero su situación puede ser temporal. En marzo pasado, expertos alemanes en modelos climáticos, mostraron como el calentamiento global estaba llevando más humedad al interior del continente antártico. Esto hace que nieve más y la capa de hielo se eleve. Pero tiene un efecto colateral: acelera el movimiento de los glaciares hacia unas aguas cada vez más cálidas. El resto de la historia ya se sabe: a más deshielo, mayor elevación del nivel del mar.
Información De lectura:
         











Según el texto, y los vídeos cual cree ud que es el aporte que podría dar Colombia al mundo para la prevención del deshielo en los polos . Desde su punto de vista profesional y personal que aportes daría a esta problemática futura  que nos afecta a cada uno de nosotros y a las próximas generaciones.

Formule un proyecto desde la ingeniería ambiental que podría aplicarse para mitigar el riesgo de deshielo de  los polos (breve descripción y como lo aplicaría)


Instrucciones
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miércoles, 9 de agosto de 2017


LAS GUERRAS POR EL AGUA

Abordar la escasez y la calidad del agua


 Según la UNESCO la escasez de agua es un fenómeno natural, pero también un fenómeno inducido por los seres humanos. Aun cuando hay suficiente agua dulce en el planeta para satisfacer las necesidades de una población mundial de cerca de siete mil millones de personas, su distribución es desigual tanto en el tiempo como en el espacio, y mucha de ella es desperdiciada, contaminada y manejada de manera insostenible. No existe en el mundo escasez de agua como tal, en su lugar hay un número de regiones en el mundo que sufren escasez de agua, 29 esto debido a que el uso de este recurso ha crecido más del doble en relación con la tasa de incremento poblacional en el último siglo. Cerca de una quinta parte (1,200 millones) de la población mundial de 6 mil millones de personas, habita en áreas que enfrentan escasez de agua, y otro cuarto de la población mundial (1,600 millones) enfrenta recortes en el suministro de agua debido a que carecen de la infraestructura necesaria para tomar agua de los ríos y acuíferos (ONU, 2005). La escasez de agua representa para muchos países el desafío más acuciante para el desarrollo socioeconómico y humano en general.

La escasez de agua es la condición en la cual la demanda de este recurso, en todos los sectores, incluyendo el del medio ambiente, no puede ser satisfecha debido al impacto del uso del agua en el suministro o en la calidad del recurso. La escasez de agua puede empeorar a causa del cambio climático, especialmente en zonas áridas y semiáridas, que ya de por sí presentan estrés hídrico. Así, la protección de los recursos de agua dulce mundiales requiere que el impacto de origen humano sobre el medio ambiente y el clima sea abordado de manera integrada. Es de importancia crítica invertir en programas que protejan el medio ambiente natural, conserven los recursos hídricos y los utilicen de manera eficiente.

La degradación de la calidad del agua contribuye a la escasez de este recurso. Este es un aspecto importante en el manejo de los recursos hídricos, el cual ha sido tratado con negligencia. La mala calidad del agua tiene múltiples consecuencias para la salud y el medio ambiente, que vuelven al recurso no apto para su uso, dando como resultado la reducción en la disponibilidad de recursos hídricos. En efecto, la contaminación del agua ha devenido en una de las grandes amenazas para la disponibilidad y reúso del agua dulce. La acelerada urbanización, el incremento en las actividades agrícolas, el uso de fertilizantes y plaguicidas, la degradación del suelo, las altas concentraciones de población y la deficiente eliminación de desechos afectan la disponibilidad de los recursos de agua dulce.

El tratamiento del agua puede ser caro; en consecuencia, es necesario abordar las cuestiones relativas en particular a la escasez y calidad del agua. El PHI puede contribuir de forma significativa a la comprensión y manejo de la calidad del agua en el mundo en vías de desarrollo.



En el futuro las guerras o amenazas de guerras ya no sólo se darán entre las naciones por el petróleo sino por el agua, si persiste la "inercia de los dirigentes".

 La crisis mundial del agua cobrará en los próximos años proporciones sin precedentes y aumentará la creciente penuria de agua en muchos países en desarrollo, según un informe de las Naciones Unidas.

Según informe de Naciones unidas los recursos hídricos disminuirán continuamente a causa del crecimiento de la población, de la contaminación y del previsible cambio climático. "Ninguna región del mundo podrá evitar las repercusiones de esta crisis que afecta a todos los aspectos de vida, desde la salud de los niños hasta la capacidad de las naciones para alimentar a sus ciudadanos", ha subrayado el director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura. "Los abastecimientos de agua disminuyen, mientras que la demanda crece a un ritmo pasmoso e insostenible. Se prevé que en los próximos 20 años, el promedio mundial de abastecimiento de agua por habitante disminuirá en un tercio". 



  "Los más afectados siguen siendo los pobres, ya que el 50% de la población de los países en desarrollo está expuesta al peligro que representan las fuentes de agua contaminadas".   El estudio señala también que en los últimos 50 años el consumo de agua se duplicó. Los niños nacidos en países desarrollados consumen entre 30 y 50 veces más agua que los nacidos en países en desarrollo. Entre tanto, la calidad del agua sigue empeorando.

 A principios de 1900, el horizonte hidráulico del planeta se caracterizaba por el optimismo. La exploración de los recursos naturales arrojaba cifras acerca de la disponibilidad de manantiales, corrientes fluviales y cuerpos de agua susceptibles de aprovecharse para satisfacer las necesidades crecientes de la población. Una mayor proporción de los habitantes se estaba asentando en las ciudades para emplearse en la industria. El abasto de agua potable y el suministro de energía resultaría de enormes almacenamientos en el curso de los ríos donde se erigieron grandes represas. Las necesidades alimentarias ligadas al crecimiento demográfico serían satisfechas en campos abiertos a la agricultura irrigada gracias a cuantiosas inversiones de capital y tecnología, de los particulares y de los gobiernos. A la disponibilidad física del recurso se sumaba la fe y la confianza en las oportunidades destapadas por el avance tecnológico.



En las postrimerías del siglo XX, en cambio, diferentes voces de alerta se alzan para concientizar a la población mundial, principalmente a los líderes de opinión, acerca del desequilibro entre los recursos hídricos disponibles y las necesidades crecientes. Hemos rebasado la cifra de los 6 mil millones de habitantes en el planeta mientras que el volumen de agua dulce, reciclada en la naturaleza, permanece relativamente estable. Muchas fuentes de agua se encuentran hoy sobreexplotadas y amenazadas por la contaminación. El avance tecnológico continúa, pero no va acompañado con la misma fe y esperanza en sus consecuencias futuras. Se trata de un giro, tanto en la relativa disponibilidad física como en los valores culturales y los enfoques políticos que definen dicha disponibilidad, su distribución sectorial y los esquemas de acceso y uso en la arena de oportunidades.





  
Nos encontramos, por lo tanto, frente a una serie de cambios decisivos y generalizados en los términos prevalecientes de disponibilidad y aprovechamiento de este recurso que toman la configuración de crisis, por tratarse de un recurso clave para la vida y para el orden social. Asimismo, por la escala global de dichos cambios, creemos que su estudio y supervisión práctica son prioritarios

Por tanto es necesario  identificar y analizar todas aquellas formas de disponibilidad o escasez que se derivan de la organización social, de las desigualdades económicas entre clases y segmentos de la sociedad, de la competencia entre grupos mediante el ejercicio del poder político, de la difusión de ideas y representaciones culturales nuevas. La vulnerabilidad diferenciada de los sectores de la sociedad ante desastres naturales, tales como tornados, inundaciones, sequías, etcétera, es uno de los nuevos campos de investigación. La geopolítica del recurso, los pronósticos de "guerras de agua" entre países o regiones de una misma nación por recursos fluviales o subterráneos compartidos son áreas de competencia de las ciencias sociales.




8 DATOS SOBRE LA ESCASEZ DE AGUA EN EL MUNDO
Según un informe de la OMS, hoy en día una de cada tres personas del mundo no dispone de agua suficiente para satisfacer sus necesidades diarias. Sorprendete con estas cifras.
1.    Hay escasez de agua hasta en zonas donde abundan las precipitaciones o los recursos de agua dulce. Debido al modo en que se usa y distribuye, no siempre hay agua suficiente para atender plenamente las necesidades de los hogares, las explotaciones agrícolas, la industria y el medio ambiente.
2.    La escasez de agua afecta a todos los continentes y a cuatro de cada diez personas en el mundo. La situación está empeorando debido al crecimiento de la población, el desarrollo urbanístico y el aumento del uso del agua con fines industriales y domésticos.
3.    La escasez de agua obliga a la población a utilizar fuentes contaminadas de agua para beber. Ello también significa que no puedan lavarse, lavar la ropa y limpiar sus casas adecuadamente.
4.    El agua de mala calidad puede aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas, en particular, el cólera, la fiebre tifoidea, la salmonelosis, otras enfermedades víricas gastrointestinales y la disentería. La escasez de agua también puede dar lugar a enfermedades como el tracoma, la peste y el tifus. Así por ejemplo, el tracoma está muy relacionado con la falta de agua para lavarse la cara regularmente.
5.    La escasez de agua induce a la población a almacenar agua en sus casas. Ello puede aumentar el riesgo de contaminación del agua doméstica y ofrecer criaderos para los mosquitos, que son los vectores del dengue, el dengue hemorrágico, el paludismo y otras enfermedades.
6.    La escasez de agua pone de relieve la necesidad de gestionar mejor los recursos hídricos. Una buena gestión del agua permitirá reducir los lugares de cría de los vectores de enfermedades, lo que dará lugar a una menor propagación del paludismo, la filariasis linfática, la esquistosomiasis y la encefalitis japonesa.
7.    La meta 10 del Objetivo de Desarrollo del Milenio 7 pretende “reducir a la mitad para el año 2015 el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible a agua potable y a servicios básicos de saneamiento”. El planeta sigue avanzando para alcanzar la meta relacionada con el agua potable, pero la creciente escasez de agua podría dificultar gravemente el progreso hacia el logro de ese objetivo.
8.    Según la Agencia Internacional de Energía, por ejemplo, un aumento nominal del 5% del transporte por carretera en el mundo para el año 2030 podría aumentar la demanda de agua hasta en un 20% de los recursos utilizados en la agricultura, debido a la utilización de los biocombustibles


Por otra parte la Organización de las Naciones Unidas en su revista Un mundo de ciencia volumen 11 N° 1 de enero - marzo de 2013   en el articulo Cooperación y conflictos en torno al agua: claves para manejarlos contradice el texto anterior en este Blog.

Leer el Documento: Cooperación y conflictos en torno al agua: claves para manejarlos http://unesdoc.unesco.org/images/0021/002191/219156S.pdf 



FLOW POR AMOR AL AGUA





Instrucciones:

1. Realice la Lectura del Blog
2. realice la Lectura del Documento de Naciones Unidas
3. Observe el Video

Una vez realizados los tres puntos anteriores 
1. Realice una reflexión sobre el tema, exponga su punto de vista  y determine  con cual de las dos realidades esta de acuerdo
2. Compare las realidades vistas con la realidad colombiana, 
3. Formule soluciones y relacione lo anterior con la asignatura de oceanografía.

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